jueves, 12 de abril de 2012

"UNA BROMITA" - ANTON CHÉJOV


Un claro mediodía de invierno... El frío es intenso, el hielo cruje, y a Nádeñka, que me tiene agarrado del brazo, la plateada escarcha le cubre los bucles en las sienes y el vello encima del labio superior. Estamos sobre una alta colina. Desde nuestros pies hasta el llano se extiende una pendiente, en la cual el sol se mira como en un espejo. A nuestro lado está un pequeño trineo, revestido con un llamativo paño rojo.

-Deslicémonos hasta abajo, Nadezhda Petrovna -le suplico-. ¡Siquiera una sola vez! Le aseguro que llegaremos sanos y salvos.

Pero Nádeñka tiene miedo. El espacio desde sus pequeñas galochas hasta el pie de la helada colina le parece un inmenso abismo, profundo y aterrador. Ya sólo al proponerle yo que se siente en el trineo o por mirar hacia abajo se le corta el aliento y está a punto de desmayarse; ¡qué no sucederá entonces cuando ella se arriesgue a lanzarse al abismo! Se morirá, perderá la razón.

-¡Le ruego! -le digo-. ¡No hay que tener miedo! ¡Comprenda, de una vez, que es una falta de valor, una simple cobardía!

Nádeñka cede al fin, y advierto por su cara que lo hace arriesgando su vida. La acomodo en el trineo, pálida y temblorosa; la rodeo con un brazo y nos precipitamos al abismo. El trineo vuela como una bala. El aire hendido nos golpea en la cara, brama, silba en los oídos, nos sacude y pellizca furibundo, quiere arrancar nuestras cabezas. La presión del viento torna difícil la respiración. Parece que el mismo diablo nos estrecha entre sus garras y, afilando, nos arrastra al infierno. Los objetos que nos rodean se funden en una solo franja larga que corre vertiginosamente... Un instante más y llegará nuestro fin.

-¡La amo, Nadia! -digo a media voz.

El trineo comienza a correr más despacio, el bramido del viento y el chirriar de los patines ya no son tan terribles, la respiración no se corta más y, por fin, estamos abajo. Nádeñka llegó más muerta que viva. Está pálida y apenas respira... La ayudo a levantarse.

-¡Por nada del mundo haría otro viaje! -dice mirándome con ojos muy abiertos y llenos de horror-. ¡Por nada del mundo! ¡Casi me muero!

Al cabo de un rato vuelve en sí y me dirige miradas inquisitivas. ¿Fui yo quien dijo aquellas tres palabras o simplemente le pareció oírlas en el silbido del remolino? Yo fumo a su lado y examino mi guante con atención.

Me toma del brazo y comenzamos un largo paseo cerca de la colina. El misterio por lo visto no la deja en paz. ¿Fueron dichas aquellas palabras o no? ¿Sí o no? Es una cuestión de amor propio, de honor, de vida, de dicha; una cuestión muy importante, la más importante en el mundo. Nádeñka vuelve a dirigirme su mirada impaciente, triste, penetrante, y contesta fuera de propósito, esperando que yo diga algo. ¡Oh, qué juego de matices hay en este rostro simpático! Veo que está luchando consigo misma, que tiene necesidad de decir algo, de preguntar, pero no encuentra las palabras, se siente cohibida, atemorizada, confundida par la alegría...

-¿Sabes una cosa? -dice sin mirarme.

-¿Qué?- le pregunto.

-Hagamos... otro viajecito.

Subimos por la escalera. Vuelvo a acomodar a la temblorosa y pálida Nádeñka en el trineo y de nuevo nos lanzamos en el terrible abismo; de nuevo brama el viento y zumban los patines; y de nuevo, al alcanzar el trineo su impulso más fuerte y ruidoso, digo a media voz:

-¡La amo, Nadia!

Cuando el trineo se detiene, Nádeñka contempla la colina por la que acabamos de descender; luego clava su mirada en mi cara, escucha mi voz, indiferente y desapasionada, y toda su pequeña figura, junto con su manguito y su capucha, expresa un extremo desconcierto. Y su cara refleja una serie de preguntas: “¿Cómo es eso? ¿Quién ha pronunciado aquellas palabras? ¿Ha sido él o me ha parecido oírlas y nada más?"

La incertidumbre la torna inquieta, la pone nerviosa. La pobre muchacha no contesta mis preguntas, frunce el ceño, está a punto de llorar.

¿Será hora de irnos a casa? -le pregunto.

-A mi... a mi me gustan estos viajes en trineo -dice, ruborizándose-. ¿Haremos uno más?

Le "gustan" estos viajes, pero al sentarse en el trineo, palidece igual que antes, tiembla y contiene el aliento.

Descendemos por tercera vez, y noto cómo está observando mi cara y mis labios. Pero yo me cubro la boca con un pañuelo, y toso, y al llegar a la mitad de la colina alcanzo a musitar:

-¡La amo, Nadia!

Y el misterio sigue siendo misterio. Nádeñka guarda silencio, piensa en algo... Nos retiramos de la pista y ella trata de aminorar la marcha, esperando siempre que yo diga aquellas palabras. Veo cómo sufre su corazón y cómo ella se esfuerza para no decir en voz alta: "¡No puede ser que las haya dicho el viento! ¡Y no quiero que haya sido el viento!"

A la mañana siguiente recibo una esquela:

"Si usted va hoy a la pista de patinaje, venga a buscarme. N."

Y a partir de ese día voy con Nádeñka a la pista todos los días y, al precipitarnos hacia abajo en el trineo, cada vez pronuncio a media voz siempre las mismos palabras:

-¡La amo, Nadia!

En poco tiempo, Nádeñka se habitúa a esta frase, como uno se habitúa al vino o a la morfina. Ya no puede vivir sin ella. Es verdad que siempre le da miedo deslizarse por la colina helada, pero ahora el miedo y el peligro otorgan un encanto especial a las palabras de amor, palabras que constituyen un misterio y oprimen dulcemente el corazón. Los sospechosos son siempre dos: el viento y yo... Ella no sabe quién de los dos le declara su amor, pero ello, por lo visto, ya la tiene sin cuidado; poco importa el recipiente del cual uno bebe, lo esencial es sentirse embriagado.

Una vez, al mediodía, fui solo a la pista: mezclado con la multitud, vi a Nádeñka acercarse a la colina y buscarme con los ojos... Tímidamente sube a la escalera... Le da mucho miedo viajar sola, ¡oh, qué miedo! Está blanca como la nieve y tiembla como si se dirigiera a su propia ejecución. Pero va decidida, sin mirar para atrás.

Por lo visto, ha decidido probar, al fin: ¿Se oyen aquellas sorprendentes y dulces palabras cuando yo no estoy? La veo colocarse en el trineo, pálida, con la boca abierta por el miedo, cerrar los ojos y emprender la marcha, después de despedirse para siempre de la tierra. "Zsh-zsh-zsh-zsh"... Zumban los patines. Si Nádeñka está oyendo aquellas palabras o no, no lo sé... La veo levantarse del trineo exhausta, débil. Y se ve por su cara que ella misma no sabe si ha oído algo o no. Mientras estuvo deslizándose hacia abajo, el miedo le quitó la capacidad de escuchar, de distinguir sonidos, de entender...

Y he aquí que llega el primaveral mes de marzo... El sol se torna más cariñoso. Nuestra montaña de hielo se oscurece, pierde su brillo y por fin se derrite. Nuestros viajes en trineo se interrumpen. La pobre Nádeñka ya no tiene dónde escuchar aquellas palabras y además no hay quien las pronuncie, puesto que el viento se ha aquietado y yo estoy por irme a Petersburgo por mucho tiempo, quizá para siempre.

Unos días antes de mi partida al anochecer, estoy sentado en el jardín. Este jardín está separado de la casa de Nádeñka por una alta palizada con clavos... Aún hace bastante frío, en los rincones del patio exterior hay nieve todavía, los árboles parecen muertos; pero ya huele a primavera y los grajos, acomodándose para dormir, desatan su último vocerío de la jornada. Me acerco a la empalizada y durante largo rato miro por una hendidura. Veo a Nádeñka salir al patio y alzar su triste y acongojada mirada al cielo... El viento de primavera sopla directamente en su pálido y sombrío rostro... Le hace recordar aquel otro viento que bramaba en la colina dejando oír aquellas tres palabras, y su cara se pone triste, muy triste, y una lágrima se desliza por su mejilla. La pobre muchacha extiende ambos brazos como suplicando al viento que le traiga una vez más aquellas palabras. Y yo, al llegar una ráfaga de viento, digo a media voz:

-¡La amo, Nadia!

¡Por Dios, hay que ver lo que sucede con Nádeñka! Deja escapar un grito y con amplia sonrisa tiende sus brazos hacia el viento, alegre, feliz, tan bella.

Y yo me voy a hacer las maletas...

Esto sucedió hace tiempo. Ahora Nádeñka está casada con el secretario de una institución tutelar y tiene ya tres hijos. Pero nuestros viajes en trineo y las palabras "La amo, Nadia", que le llevaba el viento, no están olvidadas, para ella son el recuerdo más feliz, más conmovedor y más bello de su vida...

Mientras que yo, ahora que tengo más edad, ya no comprendo para qué decía aquellas palabras. Para qué hacía aquella broma...

miércoles, 25 de enero de 2012

DATOS DE ESTIMA DE LAS INDEPENDENCIAS DE AMÉRICA

Navegando entre la música de una de mis artistas de alto agrado, me encontré con un video hecho en razón a la independencia de Méjico: este video, me ha inspirado, paz, tranquilidad y me ha dado, una de esas ideas que se logran desde una de esas conexiones lógicas bizarras.

La idea es, "retratar" en esta entrada de Blog, las grandes ideas o actuaciones libradas en razón de una independencia.

MÉJICO - 5 DATOS CURIOSOS:

1. Sobre la Campana de Dolores. La campana que Miguel Hidalgo hizo sonar la madrugada del 16 de septiembre de 1810, para motivar al pueblo a levantarse en armas contra el mal gobierno español, una vez concluida la guerra de Independencia, fue conservada por los gobiernos liberales posteriores como uno de los símbolos primordiales del comienzo de ese importante movimiento.

Hoy, la campana de Dolores puede admirarse , perfectamente restaurada, pero ya no en el campanario de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores (en la población de Dolores Hidalgo, Guanajuato), sino en un nicho ubicado justo arriba del balcón central de Palacio Nacional, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Durante su gobierno, el Presidente de la República en turno tiene la obligación de hacerla repicar para revivir, ante el gran público congregado en la plancha del Zócalo la noche del 15 de septiembre, el grito que con frenesí diera el padre Hidalgo para iniciar la lucha por la Independencia.

2. Sobre la batalla de Monte de las Cruces en un territorio hoy conocido como La Marquesa. Una de las victorias en batalla más importantes que obtuvo el ejército insurgente encabezado por el padre Hidalgo, tuvo lugar en un paraje conocido como Monte de las Cruces, a las afueras de la Ciudad de México. Después de varios días de intensos preparativos y tras una fuerte lucha en la murieron decenas de hombres de ambos bandos, lo realistas tuvieron que reconocer la superioridad del improvisado pero aguerrido ejército coordinado por Allende, Aldama y Abasolo. Los sobrevivientes a las órdenes del virrey escaparon dispersándose entre los verdes escenarios que hoy conforman el Parque Nacional Insurgente, mejor conocido como La Marquesa, al poniente del Distrito Federal, entrando por la carretera México-Toluca.

Así que, donde actualmente todos podemos disfrutar de un divertido fin de semana en compañía de la familia o los amigos, hace 200 años tuvo lugar una batalla crucial para el movimiento insurgente. Tras ese combate, la puerta hacia la Ciudad de México estaba ya abierta… Allende quiso avanzar y tomar la metrópoli para concluir de súbito con la guerra iniciada en Dolores. Sin embargo, Hidalgo, quizá todavía abrumado por las violentas escenas que presenció en Guanajuato, donde sus incontrolables huestes causaron mucha muerte y dolor, prefirió no avanzar, ordenó inexplicablemente la retirada del contingente y se dirigió hacia la zona del occidente donde pensaba recuperase y reorganizar mejor su ejército pero… ¿habrá sido ésa una buena decisión? ¿En verdad la guerra de Independencia pudo haber concluido antes y con éxito como así lo vislumbraba Allende tras ganar la batalla de Monte de las Cruces en La Marquesa?

3. Sobre los Chiles en Nogada. De acuerdo con la tradición, fueron las madres agustinas del Convento de Santa Mónica, en Puebla, las que, al enterarse de que el general Iturbide estaba por festejar su santo, y justo por esas fechas estaría de paso por esa ciudad, después de mucho pensar, decidieron halagarlo con la degustación de ese original platillo que, en sus colores de presentación, evocaba los matices de la bandera del Ejército Trigarante: el rojo (en la granada), el verde (en las ramitas de perejil) y el blanco, en la salsa de nogada (hecha con nueces de Castilla), que delicadamente se baña sobre los chiles poblanos que son la base de este tradicional platillo. 


4. ¿Por qué festejamos el Grito de Independencia la noche del 15 de septiembre y no la madrugada del 16 como en realidad sucedió en 1810? Esto se lo debemos a Porfirio Díaz, el famoso presidente que gobernó nuestro país durante casi 30 años. Sucede que don Porfirio festejaba su cumpleaños el día 15 de septiembre (efectivamente día de los Porfirios). Sin embargo, y para empatar su onomástico con los festejos del Grito (en ocasión del centenario de la Independencia), decidió adelantar éste por unas horas. Así pues, desde 1910, el Grito de Independencia como festejo popular, tiene lugar los días 15 de septiembre, cerca de las 11 de la noche y no los 16 por la madrugada como realmente sucedió en 1810.

5. ¿Se festejó el año pasado en realidad el Bicentenario de nuestra Independencia? En un sentido estricto, lo que se debió haber festejado era el bicentenario pero del inicio del movimiento de Independencia, marcado con el Grito de Dolores, no así la consumación de la misma, lo que en verdad constituyó el logro de nuestra libertad ante la corona española.


(Mexicodesconocido.com)


COLOMBIA- SEPA USTED:
¿

DESCUBIERTOS Y QUEMADOS INSTRUMENTOS DE TORTURA


El día 7 de agosto de 1811  se quemaron en la plaza mayor de esta ciudad de Santafé, por orden del alcalde ordinario don Andrés Otero, (…) las dos camas de tormento, que los antiguos tiranos conservaban para martirizarnos. Mi alma se inflama con cada providencia que toma nuestro gobierno para asegurar la libertad individual del ciudadano; y no puedo menos que bendecir el momento precioso en que recuperamos el derecho de mejorarnos, y de aliviar en lo posible la afligida humanidad. ¡Quiera el cielo que estos primeros pasos sean los precursores de nuestra futura felicidad!”
Noticia redactada por Antonio Nariño el domingo 18 de agosto de 1811 en la Bagatela, diario editado por Nariño


AMARILLO Y ROJO, LOS PRIMEROS COLORES DE LA LIBERTAD


“El 21 de julio [de 1810] se vieron ya sobre todos los sombreros cintas en que había escrito Viva la Junta Suprema de Santafé de Bogotá. La divisa de los vocales [de la Junta] es un lazo encarnado y amarillo en el brazo izquierdo…[Decretada] como la Escarapela Nacional, [se recomienda] que todo Ciudadano y toda Provincia reunida… [lleve puesto en los sombreros como divisa de la libertad] un lazo bicolor (…) mitad (…) amarillo y la otra mitad encarnada(…)”.Así encabeza el número 5 del Diario Político de Santafé de Bogotá, el 7 de septiembre de 1810, con motivo de los acontecimientos ocurridos en 20 de julio, cuando se dio el primer grito de independencia de la Nueva Granada.


CHILE- LOS 120 GUERREROS:



En el marco de las celebraciones por los doscientos años de la Independencia de Chile, Santa Rita lanzó al mercado su nuevo vino 120 Reserva Especial “Edición Bicentenario”, un Carmenere 2008 del Valle de Rapel con toda la distinción que

una celebración como esta se merece.
Elaborado por el reconocido enólogo Carlos Gatica, y en una fina presentación con una etiqueta pintada sobre la botella, en este vino se conjuga la elegancia de los frutos negros y las notas especiadas, con toda la tradición que acompañan a la línea favorita de los chilenos. Sus méritos la avalan, pero son los orígenes de 120 los que la hacen merecedora de conmemorar con propiedad el Bicentenario de nuestro país.
Dice la leyenda que una vez finalizada la Batalla de Cancha Rayada en 1818, 120 patriotas se refugiaron en la hacienda de Doña Paula Jaraquemada. Ese hecho uniría las historias de Chile y Santa Rita, pues en honor a esos 120 valientes la viña dio vida a la marca 120. En la actualidad, la bodega que en ese entonces sirvió como refugio al espíritu de la Independencia, es Monumento Nacional y alberga las principales instalaciones de Santa Rita.
Los vinos 120 han sido parte de la mesa de los chilenos por más de 30 años, entregando calidad superior y confianza en su amplia gama de productos, lo que la ha llevado a convertirse en una marca líder de ventas en Chile y reconocida en todo el mundo.






Carta de Kahlil Gibrán a Mary Haskell

10 de Septiembre de 1920


Para vivir es necesario coraje. Tanto la semilla intacta como la que rompe su cáscara tienen las mismas propiedades. Sin embargo, sólo la que rompe su cáscara es capaz de lanzarse a la aventura de la vida. 
Esta aventura requiere una única osadía: descubrir que no se puede vivir a través de la experiencia de los otros, y estar dispuesto a entregarse. No se puede tener los ojos de uno, los oídos de otro, para saber de antemano lo que va a ocurrir; cada existencia es diferente de la otra. 
No importa lo que me espera, yo deseo estar con el corazón abierto para recibir. Que yo no tenga miedo de poner mi brazo en el hombro de alguien, hasta que me lo corten. Que yo no tema hacer algo que nadie hizo antes. Déjenme ser tonto hoy, porque la tontería es todo lo que tengo para dar esta mañana; me pueden reprender por eso, pero no tiene importancia. Mañana, quién sabe, yo seré menos tonto. 
Cuando dos personas se encuentran, deben ser como dos lirios acuáticos que se abren de lado a lado, cada una mostrando su corazón dorado, y reflejando el lago, las nubes y los cielos. No logro entender porqué un encuentro genera siempre lo contrario de esto: Corazones cerrados y temor a los sufrimientos. 
Cada vez que estamos juntos, conversamos durante cuatro, seis horas seguidas. Si pretendemos pasar juntos todo este tiempo, es importante no tratar de esconder nada, y mantener los pétalos bien abiertos. 


De: "Cartas de amor del Profeta" 


martes, 10 de enero de 2012

TRADUCCIÓN SUBJETIVA DE UNA MARIPOSA

Son las 2:53 a.m. de la madrugada, y no tengo muchas intenciones de "conciliar" el sueño. Finalmente, en mi yo interno, últimamente nada concilia con nada, así que, a falta de la tranquilidad de un descanso me he dispuesto a hacer algo interesante con mi tiempo.
Este semi escrito tiene como fin hacer algo interesante con la mente: 
Relacionar colores, transformar formas, ampliar la mente a una imagen que no es predeterminada y decir: ¿qué vse usted en las alas de cada mariposa que va a ver a continuación?
(** Nota: No lea sobre la especie, símplemente , fíjese en la imágen, el proyector principal: las alas.)
Agraulis vanillae


Traducción subjetiva:
Rasgos naranjas, fondo instrumental de una ponderación de instrumentos. Sobre los puntos negros, abajo alineados, como soltando un poco de sí para volverlos conjuntos en un punto, ésta imagen me hace evocar una frase de una canción : 
"Charlas simples (charlas simples)
Nos llevan muy lejos (nos llevan muy lejos)
Autos frenados (autos frenados)
Como viejas estrellas alineadas (como viejas estrellas alineadas)" 

Que no se diga que el naranja, el negro y blanco, en ésta mariposa no dan un poco de fiebre de soñar.

Papilio Polytes

Traducción subjetiva:
Las cosas se ponen interesantes en este punto. Buscar sobre lo que no se conoce es en realidad difícil; sin embargo para fines de estos lienzos naturales, deleitarse con cosas simples es realmente fantástico:
Lo primero es la forma de nuestra pantalla que traslada la imagen a nosotros, el final de las alas que parecen un pequeño mordisco simétrico, y posteriormente, los puntos blancos en las alas inferiores... parece que se fuera a despegar, que estuvieran cogidas las dos partes de las alas inferiores con mílimétricos retazos que solo se traducen en una palabra: sutileza.

Papilionidae ornithoptera paradisa


Traducción subjetiva:
Esta mariposa ... esta imagen en estas alas...
¿qué piensa usted? para mí, este arranque de insomio, ésta búsqueda de imágenes en alas de mariposas, con esta imagen ha valido mi no sueño, incluso valdría los de toda una semana. 
Esta imagen para mí sólo nos demuestra lo pequeños y poco naturales que somos los seres humanos en el mundo, no todo lo conocemos, no todo lo sabemos apreciar, y pensar que una imagen nos puede hacer tan sonrientes en un segundo. 
Súmele usted, mi obtuso cerebro, que ve esas alas y solo piensa :" las alas de arriba PARECEN dos hojas de una planta" esa mala idea de asociar, y sin embargo, el cuerpo persé de nuestro lienzo no se asocia con nada que yo haya visto. Es una mezcla de colores, es una mezcla de instintos.

Papilio multicaudatus


Traducción subjetiva:

Habrá que ver cuán increíble es esto, nuestro proyector parece pintado a mano... parecen como "arañazos" que me recuerdan un párrafo en particular:
"Y arañar mis pensamientos, como quien quiere hacer agua las ideas, como quien no quiere irse sin saber y entender qué está pasando."
Nada más por decir sobre ésta imagen excepto que, con las "pinceladas" de blanco en el inferior de las alas solo se traduce que nada de lo que está puesto allí, no tiene alguna razón de ser.

Atrophaneura horishana

Traducción subjetiva:
De texturas y formas. Qué belleza, no se a usted, pero a mí, me parece que ambas alas parecen una especie de invitación a un abrazo, ¿los brazos abiertos? , menos mal es una traducción subjetiva, seguramente nadie piensa lo que yo, pero como a las mariposas, sus alas han dejado volar mi imaginación.

Ornithoptera priamus euphorion


Esta imagen particularmente me parece, una pintura natural para colorear por números:
cada fragmento sujetado de la base de las alas, tan bien puesto, ¿parecen cortinas? .
Ese verde saliendo del centro, nada está puesto allí sin ninguna razón, reanímese, yo lo estoy haciendo, estamos rodeados de buena energía.

Papilio weiskei


Este lienzo natural me recuerda esas épocas en las que, pintábamos una parte de una hoja de papel con alguna forma, y la doblábamos y quedaba la misma forma impresa en el otro lado. Me recuerda mi niñez y lo mucho que he dejado atrás, incluso lo que no he querido dejar.
Por otra parte, se ve algo triste la imagen, las alas de la mariposa se ven maltratadas y me pregunto qué tan científico o decente es (defina usted qué es decencia) capturar in insecto y encasillarlo con alfileres para "observarlo" bien.


Son las 4:00 a.m. de la madrugada: he invertido una hora de mi vago tiempo, pero millones de imágenes, desdenes y esperanzas en este escrito.
No se a usted pero a mí me quedaron más que ganas de aprender sobre mariposas...

¿Una flor caída volviendo a la rama? Era una mariposa.
Io Sogi






lunes, 9 de enero de 2012

De Canarios y resagos.

Ante nada, debo decir que la intención de que usted lea al mismo tiempo que escucha estos dos adjuntos que publicaré, es la razón por la que he creado este blog (que por cierto es nombrado por dos palabras que no parecen tener mucho sentido, sin embargo, me gusta pronunciarlas).

Acto seguido, esperemos que surjan mejores ideas, finalmente y como dice Fontarrosa, este blog no es para ustedes, es para mí.




El pájaro ciego

Manuel Gonzalez Prada


I


Era un Pájaro de nieve: 
Con su inefable cantar, 
Derramaba en tristes pechos 
Alegría sin igual.

-«Pájaro, el Inca murmura, 
Tu canción me atedia ya: 
Siempre cantas alegrías, 
Nunca lloras el pesar.

Lanza quejas doloridas, 
Porque sufro negro afán, 
Porque siento una amargura 
Melancólica y mortal.

Canta canciones que aumenten 
Mi congoja más y más, 
Que yo gozo en mi tristeza, 
Que yo gozo en mi penar».

Mas el Pájaro de nieve,
Sordo al mandato real,
Canta siempre la ventura, 
Pero tristeza jamás.

II


Murmura un viejo Cacique: 
-«Rey, al Pájaro cegad, 
Y con lánguida tristeza 
Su canción exhalará».

Ciego, el Pájaro de nieve
Siente y sufre pena tal, 
Que, si fue de blancas plumas, 
Es de negras plumas ya.

Canta dolor y amarguras 
Con tan lúgubre cantar 
Que, a su voz, las fieras lloran 
Y se quiebra el pedernal.

Todos cierran los oídos, 
Todos huyen y se van: 
El oír los tristes cantos 
Es gemir y agonizar.

La hija tierna del Monarca 
Oye el canto sin igual, 
Y solloza, y se adormece, 
Y no despierta jamás.

Prorrumpe el Inca, estallando 
Con la voz del huracán: 
-«Pronto al Pájaro la muerte, 
Pronto al Cacique cegad».